Contaminación en lagunas y mangle olvidado: crisis ecológica avanza en Tampico, Ciudad Madero y Altamira
Pasivos ambientales ahogan al sur de Tamaulipas, advierten activistas en el Día Mundial del Medio Ambiente
6/5/20253 min read


Mientras el mundo conmemora el Día del Medio Ambiente con llamados a proteger la naturaleza, el sur de Tamaulipas se encuentra vulnerable al cambio climático y al calentamiento global, debido a los pasivos ambientales.
El director de la Asociación Mediadora para el Bienestar Inteligente y Ecológico de Tamaulipas (Ambientam), Miguel Ángel Verástegui Cavazos, dio a conocer que la región conurbada que comprende Tampico, Ciudad Madero y Altamira enfrenta un serio problema en su entorno ecológico, generado tanto por ciudadanos como por instituciones públicas.
Comentó que uno de los pasivos más evidentes —y constantes— es la contaminación de los sistemas lagunarios por descargas de aguas sanitarias sin tratar, lo que ocurre desde hace décadas y se refleja en algunos padecimientos cutáneos que afectan a los tamaulipecos.
De acuerdo con la NOM-001-ECOL-2021, las aguas residuales deben tratarse antes de ser vertidas en cuerpos receptores, ya que su descarga sin tratamiento constituye un delito federal.
A pesar de ello, expresó que en esta zona costera los colectores terminan en lagunas como el Chairel, el Carpintero o el sistema Tamesí, impactando severamente a la flora, fauna y calidad del agua.
“Las descargas sanitarias sin tratamiento son una violación diaria a la normatividad. Y hay que recordar que no sólo hay una norma, existen también la NOM-002-ECOL-2021 y leyes estatales y federales que obligan a la mitigación del daño”, dijo.
El ambientalista resaltó que la situación se agrava por la falta de voluntad de las autoridades de los tres niveles de gobierno, dejando ver que estos reglamentos parecieran estar dormidos.
Desde 2019, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente de Tamaulipas envió un oficio a los grandes municipios del estado —Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Ciudad Victoria, Tampico, Ciudad Madero y Altamira— para que elaboraran su reglamento ambiental municipal.
“Estos reglamentos permitirían establecer lineamientos propios para la protección del entorno, pero simplemente no existe el interés político. Y sin reglamentos, no hay forma de hacer cumplir las normas federales en el ámbito local”, dijo.
Manifestó que cada vez que hay cambio de administración, Ambientam busca establecer contacto con las nuevas autoridades para dar seguimiento a los casos abiertos. Sin embargo, esa interlocución ha encontrado muros.
Lamentó que aún está pendiente la reforestación de 11.5 hectáreas de mangle ordenada por la Corte como parte del resarcimiento.
Agregó que la falta de voluntad institucional ha sido constante, “aunque sean del mismo color, no se hereda información, no hay continuidad. Y cuando hay cambio de bandera, peor. Se borran los pendientes, como si el medio ambiente se reiniciara cada tres años”.
Más allá de las sanciones que no se aplican, para el presidente de Ambientam, el verdadero problema es la pérdida ambiental:
“El mangle es una barrera natural contra huracanes y más efectiva de capturar carbono, por lo que destruirlo es destruir nuestro escudo frente al cambio climático”.
Por su parte, el científico e integrante de Ciudadanos Conscientes en Acción por México A.C., Roque Montiel Lozano, resaltó que atender los pasivos ambientales, así como mitigar los estragos del calentamiento global, es una deuda urgente con el planeta y la sociedad.
Fue claro al señalar que: “Los pasivos ambientales representan uno de los desafíos más apremiantes para gobiernos, empresas y comunidades. Se trata de los daños al medio ambiente que han sido provocados por actividades humanas, como las industriales, urbanas o agrícolas, y que no han sido remediados”.
Destacó que más allá del impacto ecológico, son una carga silenciosa que pone en riesgo la salud pública, compromete la biodiversidad y afecta la calidad de vida:
“Ignorarlos o postergar su atención equivale a transferir los costos de la degradación ambiental a futuras generaciones”.
Puntualizó que en muchas regiones del país, la falta de regulación permite la existencia de industrias abandonadas, cuerpos de agua contaminados con metales pesados o desechos urbanos arrojados sin control.
La presidenta de la Asociación Nutrias con Causa, Abianez Sánchez Gallardo, fue clara al señalar que es urgente hacer todo lo posible para lograr la restauración de ecosistemas.
“Se pueden generar empleos verdes, atraer inversión responsable y mejorar la resiliencia ante fenómenos como sequías, inundaciones o pérdida de servicios ambientales”.
De acuerdo con la ambientalista del sur de Tamaulipas, esto también contribuirá a fortalecer el tejido social al involucrar a las comunidades en procesos participativos y de justicia ambiental.
Concluyó que: “La transición hacia un futuro más limpio no puede construirse sobre las ruinas de la contaminación heredada. Cada acción de restauración es también un acto de memoria, justicia y esperanza”, dijo, en medio de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, donde prevalece una larga lista de omisiones.